Apoya la olla

El coronavirus ha destapado no solo la desigualdad en términos de acceso a la salud, o de empleabilidad, sino que ha marcado aún más la enorme brecha que existe entre ricos y pobres. El freno de la actividad económica ha provocado que los pobres del Perú y otros países de la región resuciten esfuerzos comunitarios no vistos desde tiempos de crisis como la de 1990 en Perú, cuando el país alcanzó una inflación anual de más de 7,694%, adicionalmente la amenaza de contagio ha modificado nuestras respuestas psicológicas a las interacciones comunes y corrientes. Es por esto que las ollas comunes han regresado en respuesta de resolver la necesidad básica de comer bajo una instancia de participación comunitaria, entre vecinos y ciudadanos. Las ollas comunes se desarrollan de diferentes formas: recolectando comida entre los vecinos o mediante colectas de dinero de juntas de pobladores para adquirir alimentos. Nacen dentro de contextos sociales de pobreza y desempleo, como organizaciones de subsistencia para solucionar el hambre, estas, son autogestionadas e independientes.

Las ollas comunes se han convertido en el símbolo de una región donde casi la mitad de la población trabaja en la economía informal. Sin beneficios por desempleo y con nulas posibilidades de laborar desde casa, las personas de las periferias de Lima salen a ganarse la vida sobre todo como vendedores ambulantes y han convertido a muchas calles en improvisados mercados de alimentos.

¿Cómo contribuimos?

La dinámica de la olla común está conformada por una serie de actividades ya establecidas, recurrente en momentos de crisis, por ello contribuimos al brindar soporte y apoyo a esta dinámica presentando una propuesta que consiste en dos componentes: el núcleo o corazón, que tiene como actividad principal “el cocinar”, es el resultante de un sistema modular prefabricado, que junto a la señalética como estructura canalizadora de flujos, salvaguarda lineamientos de seguridad necesarios. Ambos componentes se acoplan perfectamente a cualquier tipo de espacio público abierto.

La estructuración de los componentes se ha basado en nuestra observación del potencial de crear comunidad de los comedores populares, que, acompañado de un espacio abierto y otros elementos, puede permitir que los ciudadanos vuelvan a percibir la sensación de seguridad en el espacio público.

El primer componente parte de un módulo que cumple con tareas básicas para la preparación de alimentos como: almacenaje; zona de pelado, picado y lavado de alimentos; zona de cocción; recepción de alimentos y distribución de los mismos. Este módulo es parte de una dinámica de solidaridad en la comunidad denominada “olla común”, iniciando con la recolección de sus propios alimentos creando interacciones entre los vecinos. Complementando está la señalética que es una retícula de 2.0 x 2.0 m, la cual está proyectada en el espacio a intervenir siendo guía para el distanciamiento social.

De esta manera, “Apoya a olla” se convierte en el punto de convergencia de todos los vecinos; creando comunidad y brindando un espacio de interacción seguro y controlado. La propuesta está orientada a ubicarse en losas deportivas, espacios públicos y de recreación, donde la integración entre los vecinos sea la más accesible. Las secciones de la estación de cocina se despliegan para configurar diferentes tipologías y que estas puedan adaptarse al lugar, la estación modular permite que los diferentes actores de la comunidad se involucren. Es por ello, que buscamos generar una red de “Apoya la olla” la cual tiene como soporte la actual dinámica de la “olla común”, y en lugares donde no los hay sean los precursores de estos.

EN VIVO Social Lab

Espacio abierto al desarrollo, planeación y materialización de proyectos

de innovación social enfocados en la preservación natural y cultural.

@envivo.pe

Califica y escribe una reseña

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

doce + diecisiete =